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MERCURIO

Una comunicación fallida

Por Daniela Galán


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En 2015, un equipo de científicos, después de estudiar el glaciar Quelccaya, descubrió el primer registro de contaminación atmosférica a gran escala en América del Sur. Sus hallazgos revelaron los daños ambientales producidos por la minería colonial española, preservada durante siglos en el glaciar de los Andes.


Antes de la llegada de los españoles, las minas dentro del imperio Inca eran veneradas y protegidas por sus recursos naturales. Antonio Calancha relató en 1638 como los indios que visitaban a las minas de plata, oro y mercurio [cinabrio] solían adorar los cerros y hasta las propias minas, manteniendo vigilia durante toda la noche, bebiendo y bailando en su reverencia.1 Esta adoración reflejaba su respeto a las minas, no sólo por la dificultad del proceso de extracción del oro, plata y cinabrio (único mineral conocido del mercurio), sino por la adoración que les inspiraban estos materiales por sus cualidades físicas y su color. Todos estos metales fueron utilizados en diferentes rituales y prácticas que permitían que la población Inca se conectara con sus dioses, las estrellas.

“Las ideas de reciprocidad, fluidez y simetría de la vida también estructuraron las ideas centrales andinas en la época de los Incas (Allen 1984:152; Ossio 1996). En la cosmología Inca, la energía vital fluía cíclicamente desde los cielos a través de la tierra, al cielo nuevamente (Valcircel 1981:91). Los dioses del sol, la luna, la tierra, etc., controlaban este flujo y eran responsables de proporcionar lo que era necesario para la vida humana (Cobo 1990 [1653]: 6; Gose 2000:90). Los dioses fueron alcanzados a través de sus huacas, y estas huacas eran las características más prominentes del paisaje natural”.2


Cinabrio encontrado en ropas de entierro Inca

Las Huacas, del quechua wak’a, designaban a todas las sacralidades fundamentales Incas, tales como lugares sagrados, templos, objetos, animales, entre otros. De ahí el nombre de Huancavelica al distrito minero de donde se extraía el cinabrio. La conexión a este lugar sacro, permitió que estos materiales trascendieran su mera cualidad de objeto y, en cambio, pasaran a representar un concepto; un canal que los proyectaba a la fuerza vital que emanaba del cosmos y se manifestaba en su paisaje.3


Sin embargo, a partir del siglo XVI esa historia cambió y su relación con las estrellas se transformó en una relación con el cielo; más precisamente con el aire. Los conquistadores españoles fueron atraídos al cinabrio sólo como una fuente de mercurio elemental, un material desconocido por los Incas antes de la colonia (y que posteriormente llamaron azogue), que les permitió extraer oro y plata de sus minerales.4 La toxicidad del cinabrio para los seres humanos es significativamente menor en comparación con el mercurio elemental, cuyos vapores afectan el sistema nervioso y pueden causar una intoxicación grave e incluso la muerte.5 Igualmente, dado que los minerales que contenían plata a su vez incluían plomo, en el proceso de extracción del metal los mineros necesitaban moler el mineral liberando polvo de plomo en el ambiente. Creando así una nube invisible de residuos tóxicos que posteriormente fue congelada en el glaciar de los Andes. En palabras de Paolo Gabrielli, científico del Centro de Investigación Byrd Polar and Climate de la Universidad de Ohio, “las actividades metalúrgicas de los Incas probablemente tuvieron un impacto local en el medio ambiente que rodeaba a sus operaciones mineras. En contraste, las actividades mineras y metalúrgicas realizadas por los españoles tuvieron un impacto en la atmósfera de todo el continente sudamericano”.6


Lo que una vez hizo alusión a la vida, dio origen de repente a la muerte. El cielo fue cambiado por nuestras propias proyecciones; fue transformado de utopía a distopía en unos pocos segundos. ¿Cómo es posible, entonces, aprehender este peligro invisible? Más importante aún, ¿cómo afecta nuestra relación actual con el cielo, que ya no se limita a un paisaje de estrellas, sino que ahora incluye una atmósfera tóxica invisible?


Olafur Eliasson, Your Waste of Time, 2006

Durante siglos, esa contaminación tóxica se disipó y escondió en el hielo en las montañas más altas de los Andes. Pero, como argumentó Susan Schuppli, “lo virtual es siempre real (...) es en el acto mismo de descubrir o cubrir algo en lo que se constituye la invención y, por lo tanto, también en la extensión, el accidente”.7 El calentamiento global ahora está derritiendo estos glaciares, revelando lo que una vez estuvo oculto. Denunciando un crimen que no fue reconocido por siglos. Lo que Olafur Eliasson no se dio cuenta en su obra Your Waste of Time, 2006 8 es que, al extraer un pedazo de tiempo congelado, se toma igualmente las historias ocultas que se encuentran dentro. La comunicación fallida del mercurio.


El objeto: La proyección


La historia comienza con el cinabrio, un hermoso mineral que los romanos españoles encontraron en las minas de Almadén. Atraídos no sólo por su vívido color rojo, que usaban como pigmento sobre ellos mismos, sus casas y esculturas, se convirtió en una importante mercancía del imperio, ya que también les permitía extraer lo que solían llamar hidrargiro o “agua de plata”. Los romanos entendieron que el mercurio puede formar amalgamas con la mayoría de los metales, incluido el oro, lo que les permitió extraerlo fácilmente de sus minerales. Sin embargo, a pesar de la asociación, fue sólo hasta la Edad Media que el nombre y el símbolo de su dios y el planeta Mercurio, fue usado igualmente para llamar al metal líquido.9 “Como el dios mensajero, el mercurio salió volando; Como el dios que cambia de forma, siempre estaba cambiando. Como el dios ladrón, se llevó el oro; Como el portador de misterios, entró en el cuerpo y la mente”.10


Esta cualidad divina del mercurio también prevaleció en la alquimia China, ya que se le consideraba Materia Primordial, lo que significaba que no sólo cada metal podría provenir de él, sino que podía representar la vida misma.11 Esta es la razón por la cual, en la medicina China, el mercurio se utilizó como una forma de adquirir longevidad e inmortalidad; una costumbre que fue seguida por muchos emperadores y probablemente resultó en su muerte. La importancia dada a esta sustancia trascendió la alquimia China y obtuvo reconocimiento mundial. “En la tradición alquímica india [por ejemplo], el mercurio (rasa) se concibe como la semilla de Shiva, el dios más elevado. Por lo tanto, también se identifica con la bebida de la inmortalidad”.12 Esta creencia se extendió hasta el siglo XVII cuando Bartholomäus Kretschmar incluyó este metal líquido en su medicina Aurum Vitae que se suponía que curaría la sífilis, la hidropesía, la epilepsia, la malaria, el icterus, Lepra, lupus, cáncer (úlceras), erupciones cutáneas, fístulas y quistes.13


De esta forma, como en la mayoría de las utopías, el viaje del mercurio ocurrió principalmente en la mente de sus creadores. En una construcción mitológica proyectada sobre el objeto en sí mismo, otorgándole cualidades y poderes más allá de lo que realmente era. Incluso, en el proceso de la minería de oro y plata, la alquimia que sustentaba las habilidades del mercurio hizo que éste trascendiera su mera utilidad y entrara en una realidad metafísica, donde la transmutación del metal en oro empezó a hacer referencia a la transmutación del alma.14


Sin embargo, el mercurio respondió. Lo que se creía como una transmutación del metal en oro, fue en realidad la evaporación del metal líquido, que permitió que éste fuese liberado en el ambiente. Aunque el mercurio no necesita calentarse para liberar sus vapores, la minería española del siglo XVI liberó el metal tóxico de su prisión de cinabrio, por primera vez en la atmósfera de América del Sur.


Plato con barniz de cinabrio. Dinastía Yuan (1271–1368), exhibición en Museo MET, Nueva York, 2010. Cinnabar: The Chinese Art of Carved Lacquer

Lo etéreo: La proyección en nuestro inconsciente


La liberación de mercurio de su mineral cuestionó el poder de la comunicación en sí. Logrando preguntar cómo lograr la comunicación cuando no se sabe que la comunicación está sucediendo. Al desconocer la toxicidad de los vapores del mercurio, los mineros Incas comenzaron a padecer una situación que jamás habían experimentado. Algo muy parecido a la experiencia de Solaris. La versión cinematográfica de 1972 del libro de Stanisław Lem, representa un planeta coloidal y fluido llamado Solaris. Cuando la tripulación a bordo de la nave espacial en órbita comenzó a enviar ondas radioactivas al planeta, Solaris respondió proyectando y materializando sus peores recuerdos y temores a bordo de su propia nave. Tal como la conciencia del planeta actuó sobre la mente de Kris Kelvin, los doctores Gibarian, Snaut y Sartorious, el mercurio comenzó a invadir la mente de los Incas.


Al igual que el planeta Solaris, su ataque a la humanidad sólo comenzó después de que la humanidad atacara primero. Las únicas dos formas de liberar mercurio al ambiente son mediante su extracción del mineral de cinabrio o como un subproducto de las centrales eléctricas de combustión de carbón. Sin tocar, su naturaleza siniestra permanece oculta de cada ser vivo o reducida a un punto que no causa peligro. Muchos estudios han confirmado que “el mecanismo de la patogénesis del mercurio inorgánico (cinabrio) es desconocido y parece no estar relacionado con la toxicidad del mercurio orgánico o elemental”15; y cualquier reacción posible a la absorción en la piel de mercurio inorgánico puede revertirse si se interrumpe la exposición.16 Así, antes de la colonización española, la mente de los Incas permaneció intacta por el mercurio. Su uso cosmético del polvo de cinabrio en su piel no produjo ninguna patología permanente como sí lo hizo su último encuentro con el mercurio elemental.


Coincidencialmente, la mayoría de los efectos del mercurio en el cuerpo humano radican en la forma en que altera y afecta al sistema nervioso. Aunque sus vapores inodoros e incoloros también pueden causar irritación pulmonar y daño renal, las principales consecuencias de la intoxicación por mercurio, antes de la muerte, son la ira extrema, la demencia y la pérdida de memoria.17 Es un efecto que, debido a la invisibilidad del agresor, pasa desapercibido y comienza a cambiar cada conciencia individual sin que la persona lo note.


Cuando Slavoj Žižek comentó sobre Solaris, destacó una de las principales preguntas que plantea esta película ¿cómo deshacerse de algo que yace en nuestra propia conciencia cuando es algo que justamente emana de ella?18 ¿Cómo deshacerse de algo que no puedo percibir? Ese es el caso de los miles de mineros expuestos al envenenamiento por mercurio en la actualidad; y debido al calentamiento global, ese también es el caso para el resto de nosotros. La proyección se invirtió, en lugar de proyectarnos a nosotros mismos en el cielo, el cielo se proyectó en nosotros. Materializó nuestra culpa, al igual que nuestros miedos y deseos insatisfechos. Como Olafur Eliasson nos mostró inadvertidamente en Your Waste of Time, 2006 la realidad del calentamiento global está desencadenando varios problemas que pensábamos que estaban enterrados. Virus y humos tóxicos ahora están siendo descubiertos. La conversación está sucediendo, a pesar de que no nos hubiésemos dado cuenta de que estaba ocurriendo en absoluto. En las palabras del Dr. Snaut en Solaris, “Queremos extender la tierra a las fronteras del cosmos. Pero no sabemos qué hacer con otros mundos. No necesitamos otros mundos. Necesitamos un espejo. Luchamos por el contacto, pero nunca lo encontraremos. Estamos en la estúpida situación humana de luchar por una meta que teme, que no necesita. El hombre necesita al hombre”.


Donatas Banionis en Solaris, 1972

Notas al pie de página

  • Calancha, A. (1638) Crónica moralizadora. UNMSM, Lima, 1977: 842.

  • Jennings, J. Inca Imperialism, Ritual Change, and Cosmological Continuity in the Cotahuasi Valley of Peru. Journal of Anthropological Research Vol. 59, No. 4 (Invierno, 2003): 437.

  • Jennings, J. Inca Imperialism, Ritual Change, (…): 438.

  • Garcilaso de la Vega sostuvo que los Incas si conocían el mercurio, pero porque nunca supieron qué hacer con él y temían su peligro olvidaron su existencia y jamás lo nombraron. Fue únicamente hasta 1567 que fue introducido por los españoles que lo nombraron azogue. Garcilaso de la Vega Riquezas del Perú.Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1998.

  • Burger, R.L.; Leikin, J.B. Cinnabar Use in Prehispanic Peru and its Possible Health Consequences. Journal of Archaeological Science: Reports, febrero 2018, Vol.17: 733.

  • Kollmorgen, S. Scientists Discover Air Pollution in Peru From Almost 500 Years Ago. The New Republic Magazine. 9 de febrero 2015.

  • Schuppli, S. The Most Dangerous Film in the World. n Materialities. Ed. Gutfranski, Krzysztof. Gdańsk: Wyspa Progress Foundation / Wyspa Institute of Art from Gdańsk, 2013: 138.

  • Olafur Eliasson, Neugerriemschneider, Berlin, 2006. Fotografía Jens Ziehe.

  • Swiderski, R. Quicksilver. A History of the Use Lore and Effects of Mercury. McFarland & Company Inc Publishers, Londres, 2008: 232.

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  • Baynes, H.G. Mythology of the soul (…): 173.

  • Burger, R.L.; Leikin, J.B. Cinnabar use in Prehispanic Peru: 733.

  • Burger, R.L.; Leikin, J.B. Cinnabar use in Prehispanic Peru: 733.

  • Burger, R.L.; Leikin, J.B. Cinnabar use in Prehispanic Peru: 733.

  • Žižek, S. Solaris. The Pervert’s Guide to Cinema, 2006.

Bibliografía

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  • Žižek, S. Solaris. The Pervert’s Guide to Cinema. 2006.


Fotografías

  • Olafur Eliasson, Neugerriemschneider, Berlin, 2006.

  • Fotografía Jens Ziehe.


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