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Monterrey, Nuevo León, México. CP 64920

VISITA A ESTUDIO PAULA CORTAZAR

Un parque, un taller, un hogar

por Dominique Suberville

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El nombre de la ciudad de Monterrey tiene connotaciones que describen dos grandes aspectos de ella; aspectos que pintan imágenes inmediatas en la mente. Por un lado, su aspecto escénico; las bellas montañas que forman parte de la Sierra Madre Oriental y rodean la ciudad que se sienta en un valle entre estas. Por otro, su historia industrial y empresarial que se basa en sus materias primas.

Parque La Huasteca, un cañón de altas paredes montañosas que rodean el distinguido Río Santa Catarina, éste que cruza la ciudad de Monterrey de oriente a poniente; se ha convertido en una meca para artistas cuyo material primo es la piedra y el acero. Desolado e impresionante en su tamaño, este parque ecológico no sólo ofrece el espacio necesario para crear, sino una escena que obliga a contemplar el poder y la fuerza del mundo natural. En medio de este escenario se encuentra el estudio de la artista Paula Cortazar.


En un taller con dos camas y que comparte con otro artista, Cortazar pasa la mayoría de su tiempo en La Huasteca, lejos del ruido y las distracciones de la ciudad. Este lugar no sólo se ha convertido en el espacio donde produce, sino el material mismo de donde proviene su obra. Creando piezas que buscan fomentar la comunicación entre la naturaleza y el humano, no es coincidencia que Cortazar llame a este lugar su hogar.


Dominique Suberville: La mayoría de la práctica artística tiene dos elementos en juego: Uno, los temas que buscamos abarcar y explorar; y segundo, los materiales que utilizamos para hacerlo ¿Nos podrías platicar como llegaste al dibujo y los materiales que utilizas para trabajar el des-encubrimiento de un lenguaje/código gráfico?


Paula Cortazar: Durante la carrera vi distintos medios. Antes de comenzar estuve en clases de pintura; clases más académicas, copiando lo figurativo. La observación cambia totalmente cuando pintas; las formas abstractas, los escorzos. Es algo que cambió mucho cuando llegué a la carrera; fue muy intuitivo. Comencé a dibujar líneas basándome en las huellas digitales y todas las esculturas abstractas que hacía tenían una forma muy orgánica. Poco a poco fue creciendo mi descubrimiento en este interés.



Durante el intercambio, tuve un proceso muy introspectivo. Por ejemplo, tengo un diario y escribo en él diariamente de manera abstracta. De ahí, empecé a hacer ejercicios de dibujo abstracto, pero también de mezclar dibujo con la fotografía. Durante mi tiempo en Lyon empecé una serie de dibujos con papel arrugado y esto me llevó a lo escultórico.


Con esta serie de papeles arrugados, empecé a dibujar sobre los dobleces; encontrar el dibujo sobre el material. Fue cuando lo fui relacionando con el paisaje de Monterrey. Visité las pedreras que siempre me habían llamado la atención; en estas zonas se revela el interior de las montañas. Con la erosión se ve el color natural de la piedra. En ese entonces, fui recolectando piedras y empecé a dibujar sobre ellas. Después fui con Jorge Elizondo, quien tiene su taller aquí en la Huasteca, y fue con él que me metí a la escultura y empecé a experimentar con la talla en piedra, con el grabado; se me abrió un campo muy grande. He estado brincando de uno a otro, buscando distintas maneras de trabajar; como en madera.


Ahora que estoy en la Huasteca, comencé a trabajar con piedras de río porque es casi inevitable usar el material que encuentro aquí a mis alrededores. En caminatas y paseos que doy, me encuentro piedras con formas redondas, casi perfectas. Empecé a recolectar y a usar estas piedras y me di cuenta que son distintas una a la otra. Estoy haciendo estos ejercicios y ya no trato de seguir un patrón dentro de la piedra, sino de hablar sobre cómo vienen de distintas partes por el río y se juntan en un punto.


También me inspiré de los petrograbados que están en minas, formados hace miles de años. Tienen formas que hablan mucho del paisaje o del área que los rodeaba; del solsticio, del verano. Son grabados que están puestos en ese lugar específico por una razón.


DS: Tu práctica artística juega con varios elementos incluyendo el dibujo, la escultura y la instalación ¿Dónde percibes la diferencia entre escultura y dibujo en tus piezas, siendo que en la técnica, tienen elementos que podrían pertenecer a una o a otra?


PC: Es un poco complicado, igual y medio confuso. Por ejemplo, esta pieza de madera es un dibujo en una superficie bidimensional, entonces ya lo clasifico de esa manera. El grabado que hago en la escultura lo trabajo de cierta manera. La serie de grabado sobre piedra caliza del mitras y mármol, el trabajo de acuerdo su forma; lo modelo ligeramente, entonces eso ya lo considero escultura. En un momento sí pensé, “No, es dibujo”, pero viéndolo objetivamente, creo que no.


DS: ¿Cómo es el proceso de decisión cuando buscas trabajar con un material que proviene de la naturaleza? ¿En particular la roca, que es un elemento que utilizas mucho en tu práctica?


PC: Sí me fijo mucho en la forma que tienen. En las maderas, que tengan mucho movimiento o patrones que se noten más. Que resalten más. En cuanto a la piedra, por ejemplo las de río, me fijo mucho que no estén muy golpeadas. Ésta, por ejemplo, es más café con tonos ocres. Este tipo de piedra es mucho más dura que otras, entonces se conserva muy redonda. Obviamente esta golpeada y fracturada, pero con el tiempo se va suavizando.


Me di cuenta que otras se fracturan más fácilmente; son más frágiles. Lo hace más difícil encontrar formas más finas. Tampoco me gusta descartar posibilidades. Hay veces que encuentro, por las prisas o demás, piedras llenas de tierra y no me da tiempo de limpiarlas. Hubo un caso en el que me encontré una piedra llena de lodo y dije, “Bueno, esta me la llevo”. Se le veía una forma medio definida y al momento de lavarla, me di cuenta que tenía un lado lleno de cristales naranjas, súper bonita. Desde ahí decidí no cerrarme a distintas posibilidades. Hay veces que agarro piedras que no me llaman mucho la atención, pero al momento de trabajarlas sale algo, y sucede también que a veces no funciona.

DS: ¿Se vale decir que primero comienzas con el material y luego lo desarrollas?


PC: Sí. Antes sí me tardaba horas en seleccionar la piedra perfecta; que no tuviera un raspón, que estuviera recién fracturada. Cuando está recién fracturada es muy definida la forma, tiene su tono natural. Ya cuando se golpea mucho, se va suavizando y los raspones se notan. Yo buscaba esta piedra limpia, de un sólo tono. En las piedras raspadas, al momento de grabar, no se nota mucho el trabajo y entonces no me funcionan para lo que yo tenía en mente.


Pero también en ese momento descubrí que se puede sandblastear, se puede poner sellador para oscurecerse, y al momento de grabar, resalta. Se va compensando.


DS: Tu dibujo tiene una repetición que se encuentra en la naturaleza como el de los minerales en la roca, las montañas, plantas, y demás ¿Hay algo en esa repetición y la razón por lo que lo haces que se extiende a lo personal?


PC: Sí, es muy repetitivo, pero también trabajo con la idea de que son muy similares. Pero, al mismo tiempo son únicos porque cada piedra es diferente.


DS: No pregunto por las piezas diferentes, en cambio sugiero que hay mucha repetición dentro de cada pieza. Pregunto si ese acto de dibujar en repetición, es por cuestiones gráficas o si tiene un significado para ti.



PC: Son dibujos muy similares entre uno y el otro. Por ejemplo, el dibujo en la piedra en comparación al dibujo en la madera son similares y va a ésta idea de que todos venimos de un mismo origen. A nivel superficial se nota mucho eso. Obviamente a otro nivel es mucho más complejo. No sé si a eso te refieres.


DS: Pues más al acto del dibujo. El acto de dibujar de la manera en que lo haces, hacer las rayas o puntitos. Puede ser que no, pero me preguntaba si tiene un significado personal, ya se meditativo o demás.


PC: Pues sí. Requiere concentración y me gusta. Disfruto llenar todo el espacio con un mismo elemento. Casi no dejo margen dentro del dibujo; me gusta llenar toda la pieza o el formato. Los considero una pieza del todo, sin base. Las piezas están trabajadas por todas partes y no tienen una base específica, sino son piezas que se pueden acomodar de distintas maneras.



DS: ¿Qué es lo que el espectador debe descubrir, o que te interesa que descubra, en ese código o lenguaje que se encuentra en la superficie, o en ciertas ocasiones, dentro de los materiales que usas?


PC: La observación. Que vea el material de otra manera. Es difícil, pero trato de invitar a ponerse en el lugar de la pieza, de la piedra; a sentir empatía con eso que tiene mucha conexión con uno mismo. Aunque a simple vista no parezca, tienen una gran historia. Las piedras tienen estas vetas porque se forman de cierta manera y es parte de la memoria que tienen grabada. Como nosotros, cada cicatriz, cada línea del cuerpo quiere decir algo.


DS: En tu trabajo hablas de cómo todo al nuestro alrededor está conectado con nosotros ¿Por qué es importante que el espectador contemple en esa noción de hombre y naturaleza?


PC: No quiero generalizar y decir que hay una falta de conexión con la naturaleza. Pero sí me gusta mucho hablar de este tema porque la vida en la ciudad te distrae, ¿no? El ruido, los celulares, la tecnología, las redes sociales; es otra realidad virtual que nos separa del mundo que habitamos, de nuestro espacio. Al final de cuentas, es un mundo que inventamos; un sistema, pero tiene un ciclo. Se me hace importante tener conciencia de eso simplemente para tener paz interior.


DS: Estamos aquí en tu taller, ¿Nos podrías platicar un poco sobre tu proceso de día en día?

PC: Sí, trato de tener un horario normal como de oficina. De diez a siete es el horario fijo con una hora de comida. Me apegue a este horario por Jorge. Él tiene sus trabajadores entonces siempre es muy puntual. Esto me funcionó porque al verlo a él trabajar de esa manera tan disciplinada y verlo triunfar como artista, cuando a veces es difícil. Me gustó esa manera. Así trabajamos aquí.


De vez en cuando tenemos ayudantes cuando hay entregas con mucha presión, pero normalmente trabajo yo sola. No trabajo con bocetos. Me gusta aventarme directamente sobre el material, aunque a veces sí trazo. También depende del clima. Cuando llueve no uso herramientas eléctricas; no trabajo afuera porque no es seguro. También, durante el mediodía hay mucho viento aquí en la Huasteca. Igual cuando hace mucho calor o mucho frío, trabajo dentro de mi taller en cosas como dibujo.


Me gusta mucho variar en los procesos. No me gusta quedarme trabajando en una sola pieza hasta terminarla. Me gusta dejarla descansar y trabajar en otro material e ir rotando las piezas. Tener varias al mismo tiempo.


DS: ¿Hay algo que para ti sea esencial en tu práctica, con lo que no podrías vivir o producir tu trabajo? Puede ser algo material, emocional o incluso espacial.


PC: Sí, ya me acostumbré aquí y ya me quedé muy apegada a este lugar. Empecé a trabajar aquí en el 2015 en el taller de Jorge. Estuve dos años allá y dijimos, “No, nos tenemos que quedar aquí (La Huasteca)”. También el trabajo de escultura en piedra es muy ruidoso. Yo no trabajo tanto en cortes de piedra y no hago tanto polvo, la verdad. Ni hago tanto ruido pero Camilo, mi compañero de taller, sí.

El trabajo de Jorge también produce un polverío; igual que Daniel Serna quien también está acá. Es un trabajo muy industrial, como de fábrica. Es muy pesado el trabajo en piedra, es muy brusco: la máquina, el ruido... En cambio, para mí, el trabajo en piedra con el dibujo es completamente lo contrario; muy fino.


Yo ya me quedé aquí. En un futuro me gustaría encontrar un terreno y construir porque aquí estamos rentando. Con que pueda trabajar a las afueras de la ciudad, soy feliz.


DS: Me llamó la atención que llamas al dibujo como algo delicado mientras trabajar la piedra es algo duro y pesado ¿Hay algo ahí que buscas explorar?


PC: No. Realmente me gusta por el simple hecho de balancear. Al final del día, mi trabajo sobre piedra sí es fino. El grabado de piedra es como dibujar sobre ella. Tiene todo un proceso, pero no es tan violento, comparándolo con otros escultores. Sí siento que es un trabajo sutil.


DS: ¿Cómo piensas sobre tu trabajo en piedra contra lo que haces en papel, un material muy diferente?


PC: Realmente no los comparo. Siento que es lo mismo. Me gustan ambos. La piedra sí fue un descubrimiento. En la carrera, por ejemplo, no tome la clase de piedra porque no me llamaba la atención en ese momento. Sino fue después, por el tema, el material cuando ya lo conocí bien. No me llamaba la atención la idea de sacar una forma de un bloque. Me gusta hablar del mismo material en lugar de imponer una idea sobre él. Viéndolo así, ya sea madera, papel, piedra o metal, es casi lo mismo para mí.


DS: ¿Planeas los dibujos antes de comenzar con el grabado?


PC: Más o menos. Observo cada pieza antes de empezar; hago ciertos trazos y ya decido si seguir esas líneas o dejar otras. Hay veces que hago la línea más profunda o la dejo más superficial. Me gusta jugar con esas opciones que me da el rectificador. Cada fresa me permite hacer distintos trazos... Ésta la uso con estos mármoles; es más fina y superficial. Ésta me permite llegar a hacer una línea más profunda en la piedra...



DS: ¿Estos los consideras dibujo?


PC: Sí, para mí esto sí es dibujo, pero técnicamente también es grabado.


DS: ¿Cómo escoges los lugares donde sacar el material? ¿Tienen algún significado especial para ti?


PC: Cuando comencé a trabajar con piedras del cerro Mitras sí porque me llamó la atención todas las pedreras que están abandonadas. Ya cuando comencé a trabajar con mármol y en las minas, compró las piezas directamente con ellos.


El mármol negro es un material que tiene mucha historia en Monterrey; se llama Negro Monterrey. Es muy representativo de esta ciudad. La verdad es un material muy bonito por eso es caro; muy exclusivo y me interesaba conocerlo por eso mismo. Usar piedras de Mitras tiene, además, mucho sentido para Monterrey porque esta Cemex, entre otras cementeras. Esta es la materia prima para muchos materiales de construcción. Utilizar las piedras de este cerro y usarlas de la forma que tienen, respetando sus fracturas, es una manera de agradecer al cerro, a la piedra, la naturaleza en general.


Claro, hay una explotación de este material, pero a final de cuentas es material para construir, como mi taller, mi casa, toda la infraestructura de la ciudad.



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