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TOMÁS SARACENO ciento sesenta y tres mil años luz

July 5, 2016

 

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Images courtesy of Museo MARCO de Monterrey  

 

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Cuando miramos a las estrellas en la claridad de la noche, en realidad lo que observamos es una imagen del pasado. La luz debe viajar distancias inconmensurables para que nosotros podamos verla. De tal suerte que un par de galaxias cercanas a la nuestra (la Vía Láctea) y que llevan el nombre singular de Nubes de Magallanes se sitúan a 163,000 años luz de nosotros. Es justamente ese número el que da nombre a la increíble exposición que se inauguró el pasado 30 de junio en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey con la obra de uno de los artistas latinoamericanos de mayor renombre internacional. Nos referimos al argentino Tomás Saraceno (1973), quien conjuga en su obra un delicado discurso artístico en torno a la percepción del tiempo y el espacio, siempre basándose en la colaboración con especialistas de diferentes áreas de la ciencia. Si bien la obra de este artista puede resultar en un primer momento un tanto críptica, no hace falta más que leer un poco de la información disponible para todo el público para abrir una pequeña rendija que, de manera muy efectiva, termina por fascinar a las audiencias. Saraceno realiza conexiones entre ramas del conocimiento que de manera convencional no entrarían en contacto, como por ejemplo entre la astrofísica y la aracnología. ¿Qué pueden tener en común ambas disciplinas? Muy sencillo: algunos de los modelos para representar al universo son increíblemente parecidos a ciertos tipos de telaraña. El artista argentino lo sabe muy bien, y construye analogías de enorme belleza.

 

Con un despliegue museográfico prístino, el público mexicano podrá recorrer seis grandes salas del MARCO para ir asombrándose con los híbridos artístico-científicos de Tomás Saraceno. En un primer núcleo la muestra compila la primera colección de telarañas que existe, y que están dispuestas elegantemente en vitrinas con iluminación especial. El resultado es mágico, puesto que la seda brilla como si se tratara de un diamante. Un segundo núcleo temático está dedicado a la extensa investigación del estudio del artista en torno al así llamado “Aeroceno”; una visión distópica de la humanidad que, muy tardíamente, ha aprendido a optimizar los recursos naturales en una época futura en la que la devastación ya es irreversible. Básicamente Saraceno juega con la idea de vivir -literalmente- en las nubes. Varias videoinstalacciones enmarcan esa reflexión, y destacan un par de piezas realizadas en el desierto de Uyuni en Bolivia a principios del 2016. En ellas se registra a las ya mencionadas Nubes de Magallanes con equipo fotográfico especializado y de común uso en la astrofotografía. La muestra concluye con una sala en el más apegado estilo del white cube que contiene infinidad de tensiones de cuerdas de diferentes grosores y que construyen muy elaboradas figuras geométricas, que muy bien pudieran representar telarañas o cuásares o moléculas. La referencia a un modelo formal generalizado en el universo y que se manifiesta en lo micro y en lo macro, se hace evidente en el recorrido laberíntico del público.


Tuvimos oportunidad de estar presentes en la charla inaugural entre Tomás Saraceno y Gonzalo Ortega, curador de la muestra, quienes por espacio de una hora transmitieron al público las experiencias y contenidos de la exposición. Muy recomendable la muestra, que estará abierta al público hasta el 27 de noviembre de este año en el reconocido museo regiomontano.

 

Tomás Saraceno

One hundred and sixty three thousand light years

 

When we look at the stars in the clarity of the night, what we are really observing is an image of the past. The light must travel unmeasurable distances for us to be able to see it. From such luck, a couple galaxies near to ours (The Milky Way) take the name of Magellanic Clouds, and are located 163,000 light years away from us. It is precisely that number from which the amazing exhibition of one of the most internationally renowned Latin american artist  takes its name, that opened the past June 30th at the Contemporary Art Museum of Monterrey, México. I am referring to the Argentinian Tomás Saraceno (1973), who conjugates in his work a delicate artistic discourse around the perception of time and space, always relying on the collaboration of specialists in different scientific areas. While the work of this artist could come across as a little bit cryptic, it only takes a small reading about the information available to the public to provide an aperture that, in a very effective way, ends up fascinating the audiences. Saraceno makes connections between branches of knowledge that in a conventional way would not be in touch with each other, such as astrophysics and arachnology. What could they have in common? Very simple: some of the models used to represent the universe are unbelievably similar to certain types of spider webs. The Argentinian artist knows it and he constructs visual analogies of such enormous beauty.

 

With a pristine museographic deployment, the mexican public will be able to visit six large halls in MARCO to get used to the artistic-scientific hybrids of Tomás Saraceno. In the main core, the exhibition complies a collection of spider webs, which are elegantly displayed in showcases with special lighting. The result of it is magical, since the silk shines as if it were a diamond. A second thematic core, is dedicated to the extensive research at the studio of the artist that revolves around the so called “Aerocene”; where he explores a dystopian vision of humanity that, very lately, has learned to optimize the natural resources in a future time when devastation is already irreversible. Basically, Saraceno plays with the idea of living -quite literally- on the clouds. Several video installations frame that thought and a couple of pieces stand out from the desert of Uyuni in Bolivia, during the early 2016. Through them, the previously mentioned Magellanic Clouds are registered with a specialized photographic equipment which is used very commonly in the field of astrophotography. The show concludes with a room deeply attached to the white cube style which contains an infinity of tensions on strings of different width that construct very elaborate geometric figures which could represent spider webs, or quasars, or molecules to perfection. The reference to a formal, generalized model of the universe that manifests both in the micro and the macro ambit, becomes evident in the labyrinthine path.

 

We had the chance to be present at the opening conference between Tomás Saraceno and Gonzalo Ortega, curator of the exhibition, who during the length of an hour, transmitted to the public the experiences and contents of the show. A very recommendable exhibition, that will be open to the public until November 27th of the present year at the renowned Monterrey museum.

 

 

 

 

 

 

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