VPH & Sociedad: Aprendiendo a leer desde los ojos de un virus.

 

Reed in English

 

16 (Virus), 2016 HPV Project
Ceramic 13 x 13 x13 cm

En la actualidad es posible entender a una comunidad por medio de las enfermedades que desarrolla, especialmente aquellas de origen infeccioso. Uno de los grupos de agentes más interesantes para analizar dentro del modelo agente-huésped-ambiente, son las infecciones de transmisión sexual (ITS). Su estrecha relación entre patrones de transmisión y la sexualidad humana es simbiótica y única, ya que actúan como un reflejo de nuestras actitudes personales, prácticas sexuales y contexto socio-político.(1)

 

El virus del papiloma humano (VPH), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus del herpes simple (VHS), la gonorrea, la sífilis, la tricomoniasis y la clamidia, todos actúan como una marca biológica de comportamientos sociales que prevalecen en nuestras comunidades. Sólo de los últimos cuatro, se estima que hay 376 millones de casos nuevos por año a nivel mundial.(2)

 

Otros 36 millones de personas viven con VIH,(3) 417 millones con VHS y 291 millones de mujeres padecen una infección por VPH.(2)A través de estas cifras, es fácil entender que estos se encuentran insertos en nuestras historias personales y colectivas, entre lo privado y lo público. Tendemos a pensar en ellos como agentes de una sola cara pero en realidad, se parecen a una familia heterogénea: aunque tienen rasgos similares, algunos presentan cualidades que los hacen menos infecciosos o más letales que sus pares.

 

Mientras nosotros los observamos a través del microscopio e intentamos descifrar el impacto de su presencia en nuestras poblaciones, en realidad lo que vemos es un reflejo de nosotros mismos. Cada persona infectada con un virus, una bacteria o un parásito, puede funcionar como una fuente de datos que revela interacciones a nivel microscópico y social.(1) Muchos científicos utilizan esta información para crear lo que se conoce como sistemas de vigilancia epidemiológica. Estos sistemas se usan para rastrear patrones microbiológicos y sociales que permiten su propagación en nuestra sociedad. Comúnmente, ésta información se usa en la medicina para guiar respuestas contextualizadas de salud pública,(4) pero bien podríamos usarla como el registro biológico de nuestros comportamientos sociales.

 

Por ejemplo, el VPH es un grupo de virus de ADN que se integran en nuestro genoma, es decir, la información vital que nos hace ser lo que somos.(5) Las lesiones que produce este virus están ligadas a su replicación y persistencia en nuestras células, pudiendo producir verrugas genitales y cáncer cervical.(6) Esto resulta muy interesante ya que por un lado el virus se integra a nivel de la piel en la zona,(7) pero por otro lado lo hace a nivel especie, siguiendo un patrón similar a las políticas en relación al mismo que se establecen en la sociedad.

 

 Sexual Networks (Prototypes), 2018

Liquidambar seeds

 

Para el hombre, una infección por este virus realmente no es muy significativa, ya que la mayoría son asintomáticos. A lo mucho resultará en una verruga genital que en teoría se puede remover fácilmente.(8) Esta es una de las razones por las que su rol, esencial en la transmisión del virus, generalmente se omite. En cambio para la mujer, una infección puede llegar a ser y en muchos casos es, devastadora. Cuando una infección de alto grado por este virus se vuelve sintomática en ellas, comúnmente se revela a través de un sangrado vaginal. Desde el punto de vista médico, el diagnóstico consistirá en la examinación de sus partes privadas bajo un microscopio y posteriormente la toma de biopsias. La mujer que experimenta una infección viral de este tipo sufre desde el punto de vista físico, económico y social.(9) Su autoestima también se ve frecuentemente afectada y en muchas ocasiones, durante el transcurso del tratamiento de estas infecciones o del cáncer que originan, ocurre una disociación con su sexualidad. Se enfrentan a un diagnóstico que además de ser doloroso físicamente y causar un gran estrés emocional, también se juzga socialmente. (10)

 

Untitled (Pendulum), 2016 HPV Project

Steel, resin, magnets and gold.

54 x 30 x 30 cm

 Éstas lesiones virales aparentan un problema individual, sin embargo representan una de las amenazas más grandes para todas las mujeres, especialmente aquellas que viven en países de ingresos bajos y medios. El cáncer cervical, originado por este virus de transmisión sexual, es el segundo más común y una importante causa de muerte entre mujeres de estos países. Simplemente en el 2018, la Organización Mundial de la Salud estimó 570,000 casos nuevos y más de 270,000 muertes por cáncer cervical en todo el mundo. De estos, el 90% de las muertes ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.(2) Indiscutiblemente, este virus deja un rastro físico, psicológico y social que marca la vida de millones de personas. No por nada este virus lleva la palabra “humano” en su nombre.(11)

 

Una consecuencia grave de su progresión en el cuerpo es que puede causar infertilidad en mujeres por los daños que produce el cáncer en su sistema reproductor.(12) Desde otra perspectiva, tiene la habilidad de actuar como un regulador viral de la sexualidad femenina.

 

Visualizar la conexión de una célula cancerosa a comportamientos sociales puede no ser tan simple. Quizás una de las formas más directas es a través del análisis de las estrategias de prevención descritas por la Organización Mundial de la Salud, las cuales se clasifican en prevención primaria y secundaria.(13)

 

El primer grupo apunta a prevenir que la enfermedad ocurra en primera instancia e incluye mejorar el estado socioeconómico, la educación, el empoderamiento de las mujeres y la vacunación contra el VPH. El segundo grupo apunta a detectar una enfermedad y detener su progresión, por ende incluyen el acceso a la atención médica y a una prueba de detección como lo es una prueba de Papanicolaou o prueba cervical. Curiosamente, las estrategias de prevención para este virus apuntan principalmente a resolver problemas sociales, especialmente la inequidad socioeconómica y de género.(13)

 

Podríamos decir que la presencia de este virus en una comunidad, señala directamente a comportamientos sociales y políticos. Una prueba de esto es que en la mayoría de los países del mundo, las niñas son vacunadas, mientras que los niños no lo son.(14) El argumento predominante es que las mujeres son las más afectadas por el VPH.(15) Sin embargo, el papel de los hombres en la transmisión del virus y en los servicios de salud sexual a menudo se pasa por alto. Las mujeres suelen ser estigmatizadas debido a que el factor causal es una infección de transmisión sexual. Incluso entre la literatura médica es posible encontrar descripciones discriminatorias de mujeres portadoras de esta infección.(10, 16)

 

Untitled (Engagement Ring), 2017 HPV Project
Gold and glass

 

En algunos casos, la comparación con el cáncer de mama, que tiene un factor causal completamente distinto, se hace para enfatizar una asociación con conductas sexuales desaprobadas y consideradas promiscuas. En la mayoría de los países, las mujeres experimentan este cáncer de forma aislada como consecuencia de este estigma, la naturaleza de la infección y sus condiciones socioeconómicas.(10)

 

La falta de educación y acceso deficiente a servicios de salud sexual se vuelve evidente a través de la presencia de este virus dentro de una comunidad. Por lo general, tomaría más de 10 años para que una infección estándar por VPH se convierta en cáncer.(17) Desde el punto de vista microbiológico, el virus permanece latente en el cuerpo como una infección silenciosa que puede o no progresar. A nivel sociedad, también se espera que las mujeres guarden silencio sobre su sexualidad. Asimismo, esto también les impide acceder a una prueba de detección, negociar el uso del condón, exigir condiciones de trabajo dignas o incluso recibir una educación adecuada. Para muchas otras, hablar sobre ello les podría incluso costar la vida.(18)

 

Tanto en los comportamientos sociales como en los patrones de infección viral, existe esta regulación de las mujeres al no permitirles que tomen el control de su cuerpo y sexualidad. El virus controlando la expresión de su ADN con la capacidad de causar cáncer(6) y el control social de la mujer al negarle autonomía sexual, lo que contribuye a comportamientos de violencia sexual.(18) La ausencia o inaplicación de leyes que protejan sus derechos humanos es equiparable a la nula o parcial respuesta inmunológica que no logra proteger al cuerpo de este virus. Precisamente existe una vacuna para entrenar al sistema inmune contra el VPH y prevenir una infección, sin embargo su aplicación depende de las políticas actuales de salud pública.(14)

 

Hay un eco entre estos comportamientos sociales, la epidemiología y los patrones de infección que nos permite ver a nuestras sociedades. El propósito de abrir este diálogo no es crear un campo de batalla, especialmente entre hombres y mujeres. En cambio, para aceptar la responsabilidad de trabajar juntos para reducir estos dolores y muertes evitables. La capacidad de reconocer nuestros comportamientos sociales a través de las enfermedades o infecciones que desarrollamos es un posible valor pasado por alto de estos agentes. Tenemos la oportunidad de visualizar nuestras sociedades desde una perspectiva viral o bacteriana, aproximándonos con una evidencia biológica de lo social. En ese sentido, nuestro cuerpo, tanto físico y social, funciona como el registro del contexto sociopolítico en el que vivimos visto a través de los agentes que lo colonizan y sus enfermedades.

 

Karyogram 23, XX (Chromosomes), 2017 HPV Project

Tricholoroacetic acid and ink

110 x 66 cm each

 

 

Sigue a Joselo Ortiz en www.instagram.com/joseloortizprojects/

 

....

  1. Nahmias SB, Nahmias D. Society, sex, and STIs: human behavior and the evolution of sexually transmitted diseases and their agents. Ann N Y Acad Sci. 2011;1230:59-73.

  2. World Health Organization. Report on global sexually transmitted infection surveillance 2018. Geneva: WHO; 2018.

  3. UNAIDS. Global HIV & AIDS statistics - 2018 fact sheet: UNAIDS; 2018 [updated 2018, 15 May]. Available from: https://www.unaids.org/en/resources/fact-sheet.

  4. Bremer V, Marcus U, Hofmann A, Hamouda O. Building a sentinel surveillance system for sexually transmitted infections in Germany, 2003. Sex Transm Infect. 2005;81(2):173-9.

  5. de Villiers EM, Fauquet C, Broker TR, Bernard HU, zur Hausen H. Classification of papillomaviruses. Virology. 2004;324(1):17-27.

  6. zur Hausen H. Papillomaviruses in the causation of human cancers - a brief historical account. Virology. 2009;384(2):260-5.

  7. Longworth MS, Laimins LA. Pathogenesis of human papillomaviruses in differentiating epithelia. Microbiol Mol Biol Rev. 2004;68(2):362-72.

  8. Giuliano AR, Anic G, Nyitray AG. Epidemiology and pathology of HPV disease in males. Gynecol Oncol. 2010;117(2 Suppl):S15-9.

  9. Brankovic I, Verdonk P, Klinge I. Applying a gender lens on human papillomavirus infection: cervical cancer screening, HPV DNA testing, and HPV vaccination. Int J Equity Health. 2013;12:14.

  10. de Groot JM, Mah K, Fyles A, Winton S, Greenwood S, Depetrillo AD, et al. The psychosocial impact of cervical cancer among affected women and their partners. Int J Gynecol Cancer. 2005;15(5):918-25.

  11. Harari A, Chen Z, Burk RD. Human papillomavirus genomics: past, present and future. Curr Probl Dermatol. 2014;45:1-18.

  12. Carter J, Auchincloss S, Sonoda Y, Krychman M. Cervical cancer: issues of sexuality and fertility. Oncology (Williston Park). 2003;17(9):1229-34; discussion 34-6, 39, 42.

  13. World Health Organization. Comprehensive Cervical Cancer Control: A guide to essential practice 2014(Second edition).

  14. Bruni L, Diaz M, Barrionuevo-Rosas L, Herrero R, Bray F, Bosch FX, et al. Global estimates of human papillomavirus vaccination coverage by region and income level: a pooled analysis. Lancet Glob Health. 2016;4(7):e453-63.

  15. Chesson HW, Ekwueme DU, Saraiya M, Dunne EF, Markowitz LE. The cost-effectiveness of male HPV vaccination in the United States. Vaccine. 2011;29(46):8443-50.

  16. Biswas L, Manna B, Maiti P, Sengputa S. Sexual risk factors for cervical cancer among rural Indian women: a case-control study. Int J Epidemiology. 1997;26:491-5.

  17. Schiffman M, Castle PE. The promise of global cervical-cancer prevention. N Engl J Med. 2005;353(20):2101-4.

  18. World Health Organization, London school of Hygiene and Tropical Medicine. Preventing intimate partner and sexual violence against women: taking action and generating evidence. Geneva; 2010.

 

 

 

Please reload

PRIVACY POLICY

All RIGHTS RESERVED / TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS COPYRIGHT © 2016 LARMAGAZINE

Monterrey, Nuevo León, México. CP 64920