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CLAUDIA FERNÁNDEZ. HABLANDO SOBRE EL ÉXITO

March 12, 2019

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MONDMASCHINE  at NRML FEST CDMX

 

Catalina:  Me acuerdo mucho de una de nuestras conversaciones en la que hablabas sobre tu definición personal del éxito. Recuerdo que decías que generalmente éste se entiende como “Ser el mejor, el más reconocido o el más famoso”, pero que para ti el éxito no recae en eso, sino en la posibilidad de tener muchas experiencias; en reinventarse.

Para empezar, ¿cuéntame un poquito cómo empezaste tu en la música?

 

Claudia: Sí, cien por ciento creo en esa definición de éxito. Desde chiquita, siempre tenía interés por la música. Estudié piano y violín en el conservatorio de los 9 a los 12 años, en la Escuela Superior de Música y Danza en Monterrey. Pero para los 13 años lo dejé como algo a lo que mis papás me habían metido a estudiar. A esa edad se te va la onda, no sabes ni quién eres, ni nada... Para los 18 años se me había súper olvidado que me gustaba hacer música. Me había enfocado en las ciencias políticas y el derecho, pero era un mundo de problemas, de cosas muy negativas. Después de el conservatorio, que fue sólo música clásica, me pregunté ¿por qué no toco Rock? qué es lo que me gusta. Cuando toque la guitarra eléctrica por primera vez dije “ésta sí soy yo realmente”.

 

En ese tiempo, empecé a estudiar también ingeniería en audio y producción. Me tocaba ver muy de cerca la vida de personas que ya tenían mucho éxito en la música y pensaba: ¡Qué bueno que te va bien! Pero al mismo tiempo me empecé a dar cuenta que ese lado no era el que yo quería perseguir: ser el ídolo y luego tener que vivir la vida detrás del ídolo, no era para nada lo que yo quería. ¿Sabes? como que no me puedo imaginar estar doscientos cincuenta días de tour, tocando la misma música por treinta años. Eso jamás sería éxito para mí.

 

Fue padre para mí darme cuenta de eso tan chiquita. Sabía que no quería ir por ese camino. Es decir, siempre voy a ser músico; es un lenguaje que hablas y no puedes dejar porque se muere una parte tuya. Sin embargo, esos años fueron complicados porque me cuestionaba si entonces era solo un hobby, no me podía explicar muy bien qué hacer con mi carrera. Como a los 25 años muchas personas me preguntaban “¿Que paso con tu música? ¿nunca te fue bien?”, pero según yo me iba súper bien jajaja porque me la pasaba increíble tocando con amigos aquí y allá, pero no tenía ningún grupo famoso, no tenía un disco. Ese es el éxito del que yo hablo, el cual pienso que tiene que ser algo muy personal.

 

 With Anthrax

 

Cata: Lograrse desprenderte de una idea muy arraigada en el imaginario colectivo que asume que “si eres famoso es que te está yendo bien”. Eso es algo muy difícil. ¿Conociste a alguien o tuviste alguna experiencia que te asustó? o ¿Cómo hiciste para darte cuenta y decir “no, no es por ahí”?

 

Clau:  Mira, en ese tiempo estuve súper metida en el Metal. Me invitaron a Nueva York a las grabaciones de un disco de Anthrax, un grupo famoso de Metal que yo desde chiquita admiraba. Me encantaban y el ambiente era super a gusto, no eran tan “pesados”, no me asusto nada el ambiente. Pero sí me daba cuenta de un tedio de alguien que lleva tantos años haciendo lo mismo. Lo he seguido viendo a lo largo de los años en muchísimos amigos, no sólo músicos, sino también artistas.Tú lo sabes, pasa también con todo tipo de artistas a los que les empezó a ir bien en un formato y les da miedo alejarse de eso y seguir experimentando. Me inspiró mucho haber leído una historia sobre Robert Rauschenberg en el libro Off The Wall, de Calvin Tomkins. Cuenta que cuando Rauschenberg estaba representando a Estados Unidos en la Bienal de Venecia como pintor, habló por teléfono con su asistente y le pidió que tiraran todo lo que había en su estudio, para que cuando llegara ya no hubiera lienzos, porque no se quería repetir. Cualquiera pensaría “Estoy en la cúspide del éxito y tengo que seguir la fórmula...”, pero para él fue al contrario. Muchos tienen miedo a perder la admiración y arriesgarse a perder la comercialización de su obra. Mi regla siempre es la misma: “Si mi mente está pensando en lo que va a pensar otra persona de mí, ya estoy mal y no estoy viviendo la vida que quiero”.

 

Catalina: Empezaste en el Metal, pero ¿trabajaste con Anthrax o sólo eras como cercana ellos?

 

Clau: Los conocí cuando estaba estudiando ingeniería de audio y nos hicimos muy amigos. Me invitaron a su estudio y me dieron la oportunidad de aprender a grabar, fue un verano en el que estaban grabando en su estudio en N.Y. En realidad en ese momento sí era mi sueño estar en un grupo de metal y estaba aprendiendo mucho viéndolos grabar. Pero como te digo, vivirlo tan de cerca y acompañarlos a sus shows, estar tres horas después del soundcheck esperando el show; y después del show, esperando otra vez, etc. Viendo cómo estas personas ya llevaban tantos años haciendo lo mismo se podían cansar de esa vida. En ese momento ellos ya habían tenido su fama, pero estaban abriéndole a grupos más jóvenes. Es un gran logro sobrepasar ese rollercoaster en la vida de cualquier persona creativa. Ahora les va muy bien de nuevo, nunca sabes, a veces hay un revival. Pero ver eso me hizo decidir que yo no quería que mi carrera en música se determinará por que la gente lo quisiera o no. Aunque claro, hay personas que disfrutan mucho ese tipo de éxito y que lo han disfrutado siempre. Al final, yo soy la única que tiene que querer lo que hago.

 

Yo tengo una personalidad Neofílica, me apasiona lo nuevo y reinventar. Cuando veo el   compromiso que se tiene que hacer a una sola cosa me sofoca un poco. Otra cosa que reconozco de mi personalidad, es que tengo una opinión diferente con respecto al tema de concluir algo. Aunque muchas veces algunos amigos me dicen ¿Cómo has vivido así? ¿Cómo no te sientes mal de no concluir un proyecto? yo pienso, ¿Por qué tiene que llegar todo a una conclusión? ¿Por qué si yo grabo un disco con mis amigos y nunca lo sacamos y nadie -más que nosotros- lo oye se percibe como que no concluyó? ¿Por qué si no se vendió en Apple Music o si no está en Spotify crees que no es una experiencia mía? Me di cuenta que prefería tener el respeto de cinco personas que yo admiraba, que el de medio mundo.

 

Cata: Para alguien que no piensa como tú, el no concluir algo puede ser percibido como un fracaso, lo cual genera una ansiedad muy fuerte. Tengo un amigo que dice que antes la gente quería quince minutos de fama; y ahora quieren fama en quince minutos. ¿En algún momento te has sentido frustrada cuando no has concluido alguno de los proyectos?

 

Clau: 

He sentido frustración en muchos proyectos. Siento que la frustración es parte también del proceso. Obviamente no puedes decir “¡Me vale mi carrera!”, ni “Siempre he estado feliz con todo lo que hago”, ¡para nada!.

 

Una paradoja increíble que me pasó fue que la vida me llevó a ser DJ. Tenía una colección de discos de vinilo increíbles y era ingeniero de audio. Así que unos amigos me invitaron a tocar a su club. De ese club salieron muchos artistas súper reconocidos, como Rebolledo. Venía a tocar gente de todo el mundo, artistas que me gustaban mucho, como Kid Loco; mi jefe era Rob Garza de Thievery Corporation. Pero en ese momento yo me sentía frustrada con la música. Era una oportunidad que cualquier DJ hubiera querido tener, pero para mí, era una frustración inmensa porque yo decía: “No logré hacer nada con mi vida como músico. Ahora estoy tocando la música de otras personas para que la gente baile”. Para mí fueron meses en los que sentía como que la gente me admiraba por ser DJ. Pero al terminar cada set yo estaba triste de no estar haciendo mi música.

 

Clau's DJ Debut flyer

Cata: ¿Eso sería lo que se considera tradicionalmente un trabajo, como lo sería para alguien que está en su oficina y que no está contento pero le da dinero para vivir?

 

Clau: Era un trabajo, que con la perspectiva del tiempo, estoy súper agradecida de haber tenido, porque me permitió haber vivido muchas experiencias. Fui DJ sólo de ese lugar, nunca jamás fui DJ otra vez; ni antes, ni después. Era un lugar en Playa del Carmen, se llamaba La Santanera. En Playa y Tulum se han seguido haciendo muchas cosas de música, pero yo nunca más fui parte de esos movimientos. Claro que ese momento me abrió mil puertas hacia cosas que yo no me imaginaba. Pero también me abrió la mente para decir: “OK, ya estoy entendiendo”, a veces no importa que no estemos haciendo exactamente lo que queremos. Para mí el éxito no es algo lineal, siempre hay tiempo para hacerlo. Esa oportunidad me enseñó a disfrutar lo que viniera en mi camino, nunca sabes qué puerta se puede abrir.

 

Cata: Si pudieras hacer un recorrido, tal vez año por año ¿Cómo fue la secuencia de un proyecto tras el otro? Te lo pregunto para poder ver la variedad en ese abanico; porque sé que has estado involucrada con bandas de punk, y hasta con proyectos con orquestas.

 

Clau: Todo empezó en Monterrey, tocando guitarra con diferentes amigos, aprendiendo. En Monterrey para mi siempre fue como que había una única escena alternativa, dónde estaba todo lo que no era el mainstream. Tocábamos de todo, metal, rock, pop, pero nunca llegué a nada en esos grupos. En Monterrey dure muy poco tiempo haciendo música, a los diecinueve, veinte años yo ya no vivía aquí. Sin embargo, sigo siendo muy amiga de muchos de los músicos de Monterrey. Yo me fui a a vivir a Londres y después me enfoqué más en aprender a grabar.

With Dave Ellefson form  Megadeth

 

A muchos ingenieros les pasa que empiezan como músicos, y cuando comienzan en el mundo de la grabación dejan de hacer su música. Justo eso me paso a mí, fueron unos años en los que me dediqué a aprender la ingeniería y a la producción. Me di cuenta que eso es algo que me produce mucho placer; como si yo hiciera la música. Me encanta trabajar con músicos y el ambiente de estudios de grabación; y me gusta mucho ver grabar a los músicos y ver como se están comunicando.

 

Justo después de vivir en Londres vino mi época de DJ en Playa del Carmen y después me fui a vivir a Vancouver en Canada. Ahí fue cuando empecé con mi grupo de Punk.

 

Algo que me di cuenta en ese entonces, fue que aunque a mí nunca me trataron mal como mujer, sí era difícil para mí ser ingeniero y músico en México. La primera vez que toque un show en Mexico fue gracias a mi proyecto de Alemania. Justo acabo de ir a un concierto que hicieron de la Avanzada Regia, como se le llama al movimiento musical de los noventa en Monterrey, y no había una sola mujer en ninguno de esos grupos. ¡Ni una sola mujer! Entonces en ese tiempo sí era difícil, eran puros grupos de hombres y llegabas al estudio y eran puros hombres.

 

Cuando me fui a vivir a Londres, si era un poquito diferente pues había más mujeres en la escena y trabajé con varias. Hacía un proyecto con una baterista japonesa, Chi Fukami, de un grupo muy bueno que se llama The Go Team. Ahí fue también cuando me empezó a gustar mucho colaborar con mujeres músicos, porque nunca había tenido esa oportunidad.

 

Eso fue en Londres, y ya en Vancouver dije ¡Wow! la verdad hay mucho talento en esa ciudad. Canada está muy avanzada en cuestiones de género, que no importa si eres mujer, si eres hombre, allá todo el mundo toca y hace lo que quiera. Las chavas eran súper Punk, tocaban increíble, hay muy buenos músicos. Para ser una ciudad tan chiquita, tienen muchísimo talento en arte, música, cocina, es increíble el nivel que hay. Ahí fue donde conocí a algunas de las mejores colaboradoras que tenido. Hombres también claro, aunque en realidad me enfoque mucho más a trabajar con mujeres.

 

 

Cata: ¿Cómo se llamaba tu grupo de punk?

 

Clau: Joyce Collingwood. En ese grupo tuvimos varias formaciones, realmente la otra guitarrista, Twitch y yo éramos las que más escribíamos la música. En este tiempo, me daba cuenta que la mujer tiene todo mucho más difícil. Si te casas o si tienes un hijo, la vida de tour se complica. Aunque entre todas nos ayudamos mucho, me acuerdo que una vez contratamos una niñera porque teníamos que grabar. Al contrario, un hombre músico te dice “yo ya me voy de tour, ya me voy a mi trabajo”. La carrera de la mujer hasta cierto punto se supone que se tiene que sacrificar un poco más; es un ambiente padrísimo trabajar con mujeres y apoyarte; pero también puedes tener una época en donde quieres enfocarte a ser mama y pues ¡Padrísimo, muy respetable!, es otra carrera.

Joyce Collingwood tour in Vegas

Joyce Collingwood by Ash

 

 

Fueron muchos años de trabajar con Joyce Collingwood, era divertido ver que no nos dábamos por vencidas, siempre estábamos tocando shows, incluso tocamos un show en una prisión de mujeres de máxima seguridad. Nos fuimos a vivir a Los Ángeles y nos habíamos quedado ahí porque nos estaba yendo muy bien, tocamos con grupos como Trash Talk y White Lung. Teníamos productores súper interesados en grabarnos; pero nos tuvimos que ir y poco a poco se fue desintegrando la banda.

 

Esto también me enseñó mucho, porque le puedes echar todas las ganas del mundo a un proyecto y siempre puede haber una situación externa que deshaga todo y sabes que no te vas a ir de tour o que ya no es sustentable el proyecto.

 Después de Joyce Collingwood empecé a trabajar con dos chavas, Dandi y Marta, fueron otros dos o tres años de trabajo en un proyecto que se llamaba Primitiva. Este fue un grupo muy divertido. Dandi y yo éramos roommates, así que todo el tiempo hacíamos música juntas, nuestra casa se llamaba el Castillo de las Brujas. Me acuerdo cuando yo estaba de visita en Monterrey para ver a mi familia y tenía que regresar a Vancouver a terminar las grabaciones y empezar los ensayos para un tour. Dandi, que era mi principal colaboradora - me hablo y me dijo: estoy embarazada. Yo, muy egoístamente, le pregunté ¿segura que quieres tener el bebe? (yo con todas las grabaciones listas hahahaha) y pues bueno... adoro a su hijo, la adoro a ella y hemos seguido colaborando siempre. Justo le hice un jingle a su nueva marca de ropa para niños, Friendship Unlimited, hay prioridades para cada quien.

Quincy Duke Son of Dandi

 

En ese tiempo me quede sin nada, sin ningún proyecto de música y me invitaron unos amigos a que fuera su tour manager en Europa (no tenia ninguna experiencia en ser manager). Me preguntaron si en realidad no me importaba hacer eso por ellos, me sugirieron que hiciera algún proyecto sola para abrir el show. Pero sabía que no podía ni pensar en volver a escribir música en ese momento. Estaba sanando las rupturas de mis grupos pasados. Me fui con ellos y organizamos un tour y fue una gran experiencia, nos fuimos a Berlín todo el verano. Nos íbamos manejando a París, Ámsterdam, Copenhague, Budapest, etc. Este grupo se llama Animal Bodies. Realmente lo más padre que me pasó al ir de tour con ellos, fue irme a Berlín y no pensar en mi música. Ese verano conocí a Khan, con quien ahora hago música y tenemos muchos proyectos juntos. Fue una buena lección de no cerrar la puerta como músico, aunque no tenía un grupo; aunque fuera sólo manager, no importaba porque seguía involucrada en un mundo que me encanta.

 

On Tour with Animal Bodies

 

Cata: ¿Y qué género era Animal Bodies?

 

Clau: Es un dúo muy divertido, música electrónica, pero en vivo. Natasha, era la guitarrista y tocaba y cantaba con un estilo impresionante; junto con Sam, que es increíble con sus sintetizadores. Sin definirlos, es como Darkwave, Post-Punk, Techno. Estando de tour con ellos conocí muchos músicos y promotores, mucha gente que ha sido muy importante en lo que hago hoy. Realmente te cierras la puerta cuando dices “Bueno ya no me fue bien como músico, voy a hacer otra cosa que no está relacionada a ese mundo”. Por una parte, conocí a Khan, nos hicimos muy amigos y terminé tocando en su proyecto. Era un ensamble de músicos Alemanes y Latinoamericanos, se llama Mondmaschine. Nos llevaron a grabar en una casa a Malinalco, un pueblo cercano a la Ciudad de México. Después tocamos en Nrmal Fest de la Ciudad de México con grupos que yo admiro mucho, como Swans. Es decir, yo me pude haber quedado todos esos años trabajando con mi grupo de punk y no hubiera llegado a tocar a ese festival en unos diez años. Todo esto pasó en dos años o menos. Esto te abre mucho los ojos; te hace ver que no importa si algo no jaló, si se sentía como una pérdida, o si te sientes frustrado porque no alcanzas el “éxito” siempre hay algo más.

 

Cata: Ahí la noción de trabajo en cuanto a la retribución económica. ¿Podías vivir de eso que estabas haciendo?

 

Clau: De hecho, en ese momento y después de haber trabajado un chorro de tiempo en cosas para solventar mi música (porque aunque eres un músico profesional, a veces tienes que hacer muchas otras cosas para tener otras formas de ingreso). Mondmaschine tenía fondos del Instituto Goethe (Un instituto genial que nutre la creatividad por todo el mundo). Mi boleto de avión, mi comida, mis gastos, y me estaban pagando como músico. Pasar del punk underground a de repente tener los gastos pagados para volar a Berlín a tocar en The Haus der Kulturen der Welt (Casa de las culturas del Mundo) se sintió como magia!

 

Cata: Digamos que era ésta una forma de trabajo, en la medida la que te están pagando por hacer una labor. Pero ¿lo sentías como trabajo?

 

Clau: ¡Para nada! En ese momento era una explosión creativa. Khan se fue buscando músicos por todo Latinoamérica para colaborar con músicos Alemanes. Fue por Guatemala, Costa Rica, Panamá y México. Khan y yo ya nos conocíamos de antes pero él se fue haciendo como un rompecabezas y me invitó como bajista (aunque yo no tocaba bajo en ese tiempo!).

 

Los demás no nos conocíamos. Los músicos Latinoamericanos que se unieron fueron un percusionista mexicano, Julián Bonequi, guitarrista de Costa Rica, Ronald Bustamante, una chelista guatemalteca, Mabe Fratti y un saxofonista Panameño Ingmar Herrera. Más adelante, tocamos también con músicos invitados que yo había admirado por muchos años como Hans Joachim Irmler del grupo legendario Faust y Gudrun Gut de Malaria.

 

Todo eso lo organizamos con Khan y estos dos músicos electrónicos, Gebrüder Teichmann Teichmann Brothers. Esa vez nos juntamos en Malinalco en una cabaña que Santi Rodriguez, ingeniero de Mutek Fest y de Nrml Fest, habituó como estudio de grabación. Teníamos solo dos semanas para grabar un disco y hacer un live set. Todos veníamos de diferentes estilos musicales, pero a los tres días ya estamos muy conectados. Claro había dramas también, “Yo quiero esto, yo quiero lo otro”, y todos nuestros egos, era como un reality show jajaja. Pero al final, por eso no se sentía como trabajo. Era una experiencia muy diferente, no como un grupo que se junta los martes a ensayar, éramos como una familia.

 

Después de eso regresé a Vancouver a hacer varios proyectos allá, seguí grabando con Primitiva que terminó siendo un proyecto muy colectivo en el que he colaborado con muchos músicos. Fue por estas fechas que finalmente íbamos a hacer un tour como Primitiva, pero mi papá se enfermó. Teníamos programadas diez ciudades en Estados Unidos con un grupo que se llama Mu y teníamos unas veinticinco ciudades en Europa abriendo a un grupo de Vancouver, Koban. Sentía una gran frustración en ese momento, ese tour era la culminación de años de trabajo, pero mi familia es muy importante para mi y tuve que regresar a Monterrey.

 

Primitiva 

 

Empezar desde cero me ha dado demasiada satisfacción. Es decir, en vez de darme por vencida, cada proyecto que se frustra me he empujado a colaborar con muchos más músicos. Ahora tengo una casa en Monterrey y pensaba ¿Quién va a venir aquí a trabajar conmigo? Tuve una pausa como de casi dos años, en los que definitivamente no me dediqué a la música en lo absoluto. Me dediqué cien por ciento a mi familia. Poco a poco me fui abriendo y algunos amigos me invitaban a sus ciudades, a colaborar en algunos proyectos. Mi gran amiga, Domitille Camus, quien me ha apoyado a mí y a muchos otros artistas, en diferentes proyectos, me invitó a uno de esos viajes. Ahi conocí a Dabbs Anderson. Ella es con quien estoy trabajando ahorita.

 

 

Dabbs es una artista de Alabama, a mí siempre me ha encantado el blues, el country, pero jamás había tocado éste genero. Ella es una de las personas que mejor conoce la historia de Alabama y del Mississippi Delta; te entretiene con las historias de los maestros del Blues y el Country. Nos conocimos en un concierto de Nicolas Jaar en Nueva York y fue amor a primera vista, yo no me acuerdo mucho, pero Dabbs dice que le dije “Eres la persona mejor vestida y mas borracha de esta fiesta. Porque no hacemos un grupo juntas?”. Después de ahí hemos trabajado todo un año y el proyecto se ha dado casi por sí solo, cada uno de nosotros hemos hecho nuestro espacio para vernos y grabar. Las grabaciones en verano las hicimos en una cabaña en Colorado totalmente auto-sustentable, donde Dabbs tenía su residencia artística, Steeprock. En un viaje a Berlín Dabbs conoció a Khan y los tres dijimos, ¡vamos a hacer un proyecto juntos! Ahora justo estamos trabajando en nuestro disco. Nuestro gran amigo, Omar del grupo Kinky ha estado grabando batería y percusiones con nosotros y nuestro ingeniero Santi Rodríguez son como miembros más de la banda.

 

Cata: Por otra parte, sobre todo en el tema de las artes y de la música, la seguridad personal se convierte en otro factor determinante en términos de trabajo. Es decir, muchas personas creen que no cantan bien, no tocan bien o no tienen habilidad, y se frustran antes de tiempo, desisten en perseguir sus sueños. A veces por no sacrificar la seguridad que da el trabajo que ofrece un salario mensual; y a veces por sentir que no están al nivel profesional. ¿Qué piensas al respecto?

 

Clau: Yo siento eso todo el tiempo, me cuesta mucho sentirme como un artista o músico profesional, pero lo supero. Creo que hay que educar con más pasión. Esta seguridad “aparente” viene de los sistemas educativos que te educan en un esquema muy rígido. Hay muchos otros sistemas más modernos como el Waldorf o Montessori que educan con más libertad. Yo vengo de una educación tradicional, de la educación rígida, donde existe el patriarcado, el capitalismo y hay estándares establecidos de éxito y por ende de juicio. Al ver a una persona inmediatamente se trata de etiquetar su personalidad y de asumir si es exitoso o no. Tenemos que luchar contra todas las ideas que están ahí súper instaladas.

 

 

Mis papás nunca entendían muy bien lo que yo quería hacer de mi vida, no creo que estaban muy orgullosos, aun así me apoyaban. Pero es entendible que las personas creativas vivimos mucha intangibilidad, entre proyecto y proyecto, vives como en un trabajo fantasma. No produces algo diario; no estás en un payroll. Ser independiente requiere de independencia mental.

 

Es verdad que existen muchas historias de magia, como tú decías hace rato - que de repente a alguien le va súper bien, aunque todo el mundo le haya dicho que no lo iba a lograr. Hay muchísimas historias así y creo que finalmente la pasión que tienes por lo que quieres hacer define cuánto puedes aguantar. Yo reconozco esa pasión en mí y la reconocí muy chica, me ha ayudado saber que no tengo otra opción más que hacer lo que fluye en mí. No hay ninguna fórmula y al final creo que no debe haberla.

 

Cata: Nosotras hemos hablado de una técnica o una idea que encuentro muy valiosa: Cambiar de audiencia. Me dio mucho gusto porque no tiene que ver con ésta sensación relacionada con el trabajo, en la que tal vez crees que que puedes ser exitoso en algo, pero de pronto, nadie te entiende o no eres reconocido.

 

Clau: La verdad no me acuerdo de dónde viene ese concepto, sé que lo leí en algún lado y lo uso mucho! Decía algo así como que si tú tienes una idea de algo que quieres lograr y creciste o vives en una sociedad conservadora, es muy difícil desprenderse y salir de ese conservatismo. Esa audiencia que has tenido desde niño en tu cabeza te va a decir ¡No! eso no te va a dar dinero! Qué tontería!. Uno tiene que cambiar su audiencia mental, si quieres hacer algo que se salga de los parámetros, hay que intercambiar la audiencia en nuestra mente. Tienes que desarrollar una audiencia que sí te entienda y te apoye.

 

Cata: Tal vez no tengas un ingreso fijo mensual que te provea una estabilidad, pero hay un capital -que yo personalmente encuentro muy valioso- que tiene que ver con las redes de colaboración. Esto se hace evidente cuando ayudas a un montón de gente a organizarles el tour, a colaborar aquí y allá; y en algún momento terminan invitándote a su casa, e incluso pagándote el pasaje. Obviamente no tienes que gastar dinero, y estás teniendo una experiencia que es absolutamente enriquecedora.

 

Clau: Cien por ciento. Y de hecho son experiencias que aunque tuvieras dinero no las podrías comprar. No puedes comprar una real amistad, mucho menos una real colaboración creativa con alguien. Esa riqueza intelectual y creativa que conforma un lenguaje invisible e intangible, de la cual ya hablábamos anteriormente, se materializa en éxito.

 

Mucha gente me ha ayudado a lograr mis sueños y hacen mi vida muy divertida. Mis amigos me hospedan en sus casas, me prestan sus instrumentos y sus estudios. Mis mejores amigos en Los Angeles, Gladys Tamez y Oliver Wilson me han dejado tocar en sus bares, e incluso me han diseñado accesorios para usar en mis shows. Realmente se siente esa red de colaboración. Los artistas entendemos que nos necesitamos mutuamente para lograr nuestras ideas. Sobre todo cuando no tenemos apoyos financieros. Pero siempre tenemos que estar abiertos a la colaboración y entre todos sacar adelante nuestros proyectos.

 

Cata: Cuando hablábamos de la educación, cuando te enseñan a ti a decir algo o a hacer algo como se ha hecho siempre, dentro de la misma forma o estructura de una caja cuadrada, justamente te privan de imaginar. Grandes avances se han logrado porque alguien pensó una manera diferente de resolver un problema. Por decir un ejemplo al aire: Se dice que no se puede hacer un riñón con un pedazo del hígado. Un médico -que tal vez no sea el mejor cardiólogo, pero tiene conocimiento sobre otros tejidos- logra demostrar lo contrario y encontrar una solución. Lo hace gracias a la imaginación, que incluso en las ciencias y prácticas más exactas se vuelve importante. Entonces efectivamente, al final el éxito está en salirse del molde ¿Por qué nos enfocamos tanto como sociedad en la perfección de ese molde?

 

Clau: Con eso vuelves al tema del trabajo, o al menos al trabajo como lo conocemos. Yo, aunque no tenga trabajo, el día que trabajo en mi música a lo mejor le dedico dieciséis horas en mi estudio. No puedes negar que es trabajo. Aunque como dicen, sino lo sientes como trabajo es porque estás viviendo tu pasión; y creo que eso nos lo deberían enseñar desde niños. Un niño ya trae un chorro de información; trae virtudes e ideas. Lo que hace la educación tradicional es negarlas y encaminarlo a aprender las cosas que ya están establecidas, quitando la creatividad y la imaginación. Se pierde eso.

 

Cata: Creo que ese es el punto. La educación es la clave. Muchas gracias por esta entrevista, muchas gracias por tus palabras, Clau. 

 

 

 

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