Consejos para identificar las falsas críticas en el mundo del arte y no dejarse afectar por ellas.

January 18, 2020

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Una de las formas más fáciles de conseguir seguidores y notoriedad es acabando al otro. Hay cualquier cantidad de influenciadores que llegan a ser millonarios tomando la pose de connoisseur déspota e inalcanzable, pero que en realidad poco saben del tema. Y también, así como hay Fake News, existen también las falsas críticas relacionadas con el arte contemporáneo. Me quiero enfocar en esas específicamente.

 

 Para empezar, creo que en el mundo del arte, existen muchos “críticos” que no tienen ni idea de lo que ésta profesión implica. Asumen que es un ejercicio de opinión en vez de investigación y sin ningún reparo, se autoproclaman expertos. 

 

Como promotora de arte, mi trabajo tiene lugar en el detrás de cámara de los artistas. Hablo con ellos sobre sus procesos, y muchas veces comentamos la retroalimentación y la crítica que han recibido de diferentes personas en diferentes momentos y foros -teniendo en cuenta que no se puede esperar el mismo tipo de comentarios en una revisión de portafolios, una visita a estudio o de un jurado en algún certamen o convocatoria-. En algunas ocasiones las críticas que reciben los dejan desmotivados, confundidos o francamente molestos. Me he encontrado muchas veces en la posición de ayudarles a ver por qué sí o por qué no deberían hacer caso a dichos comentarios. 

 

En los diez puntos que enlisto a continuación señalo a las falsas críticas que son fáciles de identificar, para que así -en caso de haber recibido una-, los artistas puedan hacer “oídos sordos” antes de tirar la toalla.

 

Nota: De paso, esto también ayuda a quienes leen esas críticas, para no creerse el cuento y al menos sospechen antes de aceptarlas por completo. 

 

 

1. No le coma cuento a la facha. Es decir, a la pose, a la manera de vestir, hablar y actuar.

 

 Revise credenciales. Si va a someter su trabajo a recibir una crítica de alguien, investigue a esa persona antes de sentirse afectado por los comentarios que ésta le pueda decir. Analice si en su curriculum o portafolio esa persona ha hecho, dicho o escrito algo que usted (no alguien más) encuentre relevante, interesante o digno de admiración. También ponga atención a que tenga reconocimiento de instituciones serias, que vayan más allá del circuito local. 

 

Conozco el caso de un crítico que ha ganado notoriedad y hasta hace un par de años, no había tomado ni un curso de arte. Se pasea por las inauguraciones disfrazado de “crítico”, con la pose tal cual como los caricaturizan en las películas, y no hace más que escribir en su blog opiniones desinformadas y juicios de valor sobre la obra de varios artistas e iniciativas locales en tono burlón, incluso agresivos que rayan con el matoneo. No es el único, como él hay muchos.

 

Entonces, mi consejo es que: Así le digan que se trata de un crítico muy importante y este tenga muchos seguidores, NO le crea. 

 

 

2. No todo lo que brilla es oro. Revise los contenidos antes de creerse el cuento

 

También hay que tener en cuenta que en el arte como en cualquier otro medio profesional, hay quienes consiguen esas credenciales por amiguísimo, contactos; mil cosas, quién sabe qué. 

 

Entonces, por más que el “crítico” haya publicado en medios especializados o que haya tenido un puesto importante en alguna institución, váyase directo a la fuente y lea usted mismo esos textos. Analice si los argumentos son válidos, si hay plagio, errores de ortografía, si citó bien las fuentes, si de verdad vale la pena. En muchos casos incluso, hay que revisar si esas credenciales son verdaderas.  

 

 

3. Olvídese de la imagen romantizada del crítico oscuro, enigmático, rebelde, antisistema, brutalmente honesto y energúmeno

 

 No falta el crítico, el artista o profesor que se siente con la autoridad moral para acabar con el trabajo del otro. Por lo general son personas que están sumidas en un hueco oscuro de frustración y depresión, que antes de dar un consejo, un argumento objetivo o una verdadera retroalimentación, optará por desanimar y contagiar esos sentimientos. 

 

Son fácilmente detectables: No dicen nada bueno de nada ni de nadie. Otra característica que los identifica, es que por lo general también tienden a decirle cómo hacer las cosas en tono “Yo sí sé, tú no sabes”. 

 

Mi consejo en este caso es que no se desgaste, ni siquiera en refutar o en contradecirlo. Mejor regrese a su taller a seguir trabajando. 

 

 

4. Investigación, antes que opinión.

 

Si en un texto usted lee frases como: “la pieza era tan mala que ni quise ver de qué se trataba” o “ya de lejos se ve que la pieza no tiene ni pies ni cabeza” o cosas así, apague y váyase. Porque si un crítico no entiende o no le gusta algo, ni modo; su trabajo es indagar, investigar y preguntar para poder así argumentar y transmitir aquello que vió en el trabajo de alguien más. 

 

Es por eso que, si por ejemplo en una revisión de portafolios o presentación de la tesis o lo que sea, quien emite la crítica no le hace una sola pregunta o no lo deja hablar, no vale la pena. Le recomiendo que no se deje afectar.

 

 

5. Tampoco le crea mucho al adulador

 

Aunque por supuesto siempre se siente mejor que le digan a uno cosas buenas, en el caso de la crítica hay que ser objetivos y sospechar también cuando todo, todo, todo es lo máximo. 

Puede ser que sí lo sea y los piropos siempre se agradecen, pero puede ser también que los comentarios provengan de alguien que no esté siendo objetivo. Puede ser por falta de pensamiento crítico, por temor a herir sentimientos o en el peor de los casos por interés. En el último caso, sospeche si esos comentarios aduladores responden a que usted es amigo de alguien que le represente un buen contacto, si es porque ve en usted una entrada a un determinado círculo o, simplemente por dinero.

Entonces si la respuesta que obtenemos es que el trabajo está bonito, lindo, hermoso, no sirve de mucho. Necesitamos contexto, que el crítico diga porqué lo encuentra relevante; que le haga reflexionar acerca del trasfondo que la obra pueda tener; que analice y cuestione el impacto, la originalidad, o que incluso le indique algunos referentes y caminos que puedan enriquecer su trabajo. 

 

 

 

 

6. Confunde y reinarás. El uso del lenguaje

 

Es muy común encontrarse con críticos que utilizan en exceso un lenguaje académico, no con el objetivo de transmitir con claridad una idea, sino con la intención de demostrar sus conocimientos; es decir, pavonearse. Un ejercicio que tiene que ver más con el ego que con la motivación de dar una verdadera crítica. 

 

Estoy segura de que muchos lo hacen porque no tienen ni idea de lo que están hablando y aplican la maniobra del “Confunde y Reinarás” para encajar y sonar como si supieran. Sin embargo, hay otros, que utilizan esta manera de hablar sólo para presumir que saben mucho. 

De cualquier manera, si al recibir una crítica usted detecta que el otro se esfuerza por encontrar las palabras más complicadas para explicar algo que definitivamente usted no está entendiendo, es posible que sea este el caso. 

 

Mi recomendación: tome lo que pueda del crítico presumido que sí sabe (del que no sabe nada, ni se moleste), y pida una segunda opinión a alguien que tal vez pueda entenderle mejor.   

 

 

7. La crítica anónima - los memes 

 Por supuesto, a través del humor y la sátira se puede hacer un enunciado crítico muy inteligente. Pero la verdad, hacer memes es algo que se popularizó alrededor del 2012. Hoy en día hay millones de perfiles que más que personas que aportan contenido crítico, son haters que se esconden en el anonimato. 

 

Por eso, mi recomendación es la siguiente: Si quien le está haciendo una crítica no da la cara, no le haga caso. No es más que un troll de redes sociales. 

 

Aquí vale la pena aclarar que el público también debería hacerse responsable y no darle importancia o notoriedad a éste tipo de prácticas. 

 

 

8. Muy valiente detrás de la pantalla.

 

Si la crítica es más una provocación en redes y el “crítico” pretende que usted le conteste en la sección de comentarios, no caiga en la trampa. Si le parece insignificante su opinión, ni se moleste en contestar. Pero si en cambio cree que tal vez represente algún riesgo y pueda estar causando alguna desinformación que afecte a su trabajo, invítelo públicamente a tener una conversación o debate en vivo, en persona. 

 

Haga que se responsabilice por sus palabras y déjelo callado delante de todo el mundo. Es lo mínimo que se debe hacer para frenar a un bully en seco. Ahora, si resulta que los argumentos del crítico son válidos y los expone de tal manera que no sólo usted, sino los demás pueden sacar algo de provecho de ese diálogo, pues será un buen -y siempre necesario- ejercicio.    

 

 

9. La ignorancia es atrevida 

 

Avelina Lesper es el mejor ejemplo para describir este tipo de “crítica”. Si usted trabaja dentro de las prácticas del arte contemporáneo y tiene un proyecto u obra que está siendo criticada por alguien que opina que el arte nada más es pintura y escultura, muérase de la risa y continúe. 

 

 

 También, por lo general, los ignorantes tienden a ser envidiosos. Entonces por ejemplo, si usted recibe una crítica a su trabajo por parte de un artista que no seleccionaron para la exposición que a usted sí, pues sienta lastimita por el personaje y jamás tome en serio su opinión.  

 

 

 

10. Y por último, si la crítica viene de parte de un nepotista, amiguista o paga-cuotas… ¡Déle “siguiente”! 

 

Triste pero cierto. En el medio hay muchos intereses y por decirlo de alguna forma “bandos”. Si usted le está pidiendo una crítica, o recibe una de parte de alguien que pertenece a un determinado “bando” que no es el suyo, y resulta que los comentarios son destructivos, lo único que puedo recomendarle es que engrose la piel y que le resbale cualquier comentario. Más aún si este sesgo se suma a alguno de los puntos anteriores. 

 

Y por supuesto, si usted es mujer no se deje afectar por un crítico misógino o machista; si es homosexual, no se deje afectar por un homófobo; y así sucesivamente. Antes de aceptar las críticas, revise las motivaciones de quien provienen.

 

Conclusión: 

 

Pocas cosas se agradecen tanto como una verdadera crítica constructiva, inteligente y enriquecedora, y así como comparto estos consejos para identificar la falsa crítica, invito también a tomar muy en serio los comentarios o aportes que vienen de profesionales desinteresados; que se preocupen por entender antes de comentar; que tengan experiencia y sepan de lo que están hablando; preferiblemente que uno admire; que sean respetuosos; que aporten; que procuren decir cosas a partir de las cuales uno pueda construir y que lo hagan a uno reflexionar. Pero ante todo, que no sean mala onda, que lo que digan no sea sólo por ofender, desmotivar o dañar. 

 

No se trata con este texto de asumir una postura como la de los papás que se quejan con el colegio de sus hijos porque les ponen malas calificaciones.  Es decir, no pretendo alentar a los artistas y gestores a que ignoren la crítica; sólo a que también ellos sean críticos y entiendan de dónde viene antes de tomarla en serio.  









 

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